sábado, 4 de junio de 2011

Burocracia y papeleo variado: ¡Qué palo!

A partir de ahora entramos en terreno burocrático, y burocracia equivale a líos y problemas (¿qué os tengo que contar? Seguro que más de uno de los que me lee ha tenido que pedir una beca o cualquier otra cosa de éstas con papeleo hasta para poner el nombre…).

Sigamos pues. Con la decisión ya tomada y aceptado por la Universidad Autónoma me había sacado dos pesos de encima, pero todavía quedaba mucho camino por recorrer.

¿Qué hago ahora?, ¿qué papeles necesito?, ¿dónde los presento?, ¿como lo hago? y ¿con quién contacto? Esas eran sólo cinco de la veintena de preguntas que había asomando al balcón de mi cabeza.

- Vayamos paso a paso – me dije. Así que por una vez, hice caso a mi subconsciente.

El primer paso era aceptar la plaza que me había dado la UAB. Sencillo. Vas a la intranet de la universidad y se hace en un momento: te pregunta que si aceptas (teniendo en cuenta que si luego renuncias pierdes unos privilegios), cliqueas en SI y ya lo tenemos, has aceptado la plaza. Clap clap.

Ahora ya si que me podía dedicar a ver la interminable lista de documentos que tendría que presentar. En la web de la que tanto os he hablado de movilidad de la UAB , habían hecho una especie de recopilación de todos los documentos que necesitabas y una breve explicación del proceso a seguir.

- Uff, este dossier me ha salvado la vida… - pensé.

¡Meec! ¡Error! . Ese tocho te marca las pautas, pero ni por asomo contiene información específica para cada universidad, que sería lo más útil (aunque entiendo que no lo hagan, son más de 30 destinos y sería mucho trabajo…).

Así que toca espabilarse y empezar a buscarse la vida. El segundo paso después de haber aceptado la plaza es enviar una solicitud a la universidad de destino, en mi caso a la Shanghai International Studies University, y dentro de ésta el Xianda College of Economics & Humanities (¡qué British y cool suena!).




Ésta solicitud estaba integrada por una application form, el expediente académico, los títulos de inglés de los que dispusiere, fotocopia compulsada del pasaporte y ya que estábamos, y para asegurarme el tiro, envié también dos cartas de recomendación que me hicieron dos profesores muy amablemente.

That easy, huh? Parece que si que es fácil, pero me costó unas cuatro visitas a la Oficina de intercambios de Económicas y casi tres semanas conseguir todos esos papeles. Y sobretodo me volví loco con una especie de garantía de fondos suficientes para poder cubrir la estancia que pedían en algunas universidades, pero después de varios emails me aclararon que no me hacía falta.

La fecha límite para presentar la solicitud era el 22 de enero (mucho antes que cualquier otro destino de los que había). Nada más volver de vacaciones de Navidad envié TODOS esos papeles que tanto me había costado conseguir. Junto con la solicitud era también necesario pagar una fee de 65 dólares para que la tramitaran. Fui al banco e hice una transferencia al Industrial and Commercial Bank Of China, parecía un tío importante haciendo transferencias a China. Pero salía caro ser un tío importante, ya que me cobraron una comisión de unos 25 euros por hacer la maldita transferencia de aproximadamente 50 euros. ¡Qué timo, fucking Banks!

Esta solicitud hay que enviarla para que ellos valoren si te van a dar una plaza en su universidad, de manera que hasta que ellos no te envían una carta de aceptación no puedes asegurar que te vas a Shanghái. Insistí bastante con éste tema en la Oficina de Relaciones Internacionales, pero me comentaron que no solían rechazar a nadie y que no me preocupara. Quieras o no siempre hay un punto de preocupación y nervios hasta que te llega la carta, y tardaría en llegar…


¿Qué os parece a vosotros? ¿Alguno ha tenido que hacer papeleo por el estilo? Era mi primer contacto con la burocracia administrativa a este nivel y madre mía, ¡qué palo!.


En breves seguiré con papeleo vario sobre las becas, cursos de chino obligatorio, alojamiento, etc.

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viernes, 3 de junio de 2011

Mis impresiones (I): una reflexión personal

En el post anterior expuse brevemente los motivos personales a los que tendría que enfrentarme para decidir si marcharme o no, hoy me gustaría incidir en ellos y ver qué representaron para mi a la hora de tomar esa decisión.

¿Qué implica marcharse durante un año a China? No es una pregunta que tenga una única respuesta, ya que para cada persona conlleva unas consecuencias diferentes, ni mejores ni peores. Así pues, hay varios campos sobre los que reflexionar. El orden en el que los expongo es un poco acorde a mi escala de valores.



Hablaré sobre la familia en primer lugar. Como se suele decir, ellos están siempre para lo bueno y para lo malo. Tengo dos hermanos pequeños. Obviaré el echarles en falta, se sobreentiende cuando estás lejos de ellos - refiriéndome a mi familia en conjunto - durante un largo periodo de tiempo (sin ánimos de parecer frío, ni mucho menos).

Siendo sinceros, no es que me caracterice por ser el tío con más vida familiar del mundo, pero tampoco por ser el que menos, y con esto quiero decir que necesito de cierta vida familiar: cenas, comidas, ratos de domingo, charlas con mi madre/padre, peleas entre hermanos, etc. 

Así que fue una cuestión que tuve bastante en cuenta a la hora de decidir, pero mi subconsciente acabó pensando que sería más fructífero marcharme, aprender a vivir sin el asilo que me proporciona mi habitación, adaptarme a un nuevo estilo de vida, tener que hacer las típicas lavadoras y secadoras, tener que aprender a cocinar bien exprés y muchas cosas más que no menciono.

En segundo lugar, me gustaría hacer mención de las reflexiones en cuanto a novia y amigos (siendo el segundo un tema más complicado). Los amigos, así como mi novia, forman parte importante de mi vida, y como tales, les intento dedicar tiempo a lo largo de la semana, siempre que los estudios me lo permiten. A mi novia Cris le dedico el mismo o más tiempo que a mis amigos, me lo permitan o no los estudios.

¿Qué pasará ahora que no voy a poder verles tan a menudo? A lo sumo que las relaciones se enfríen, pero es una cosa que dudo muy mucho. Viendo cómo ha avanzado el tema de la comunicación online y el social networking, no supondrá demasiado problema seguir manteniendo el contacto con mis amigos, informarles de las fechorías que cometo en Shanghái, de lo mala que está la comida o de cómo ya se decir cuatro palabrejas en chino.

Con mi novia la cosa se complica un poco más, aunque Skype, Facebook, Twitter y el email pueden salvar vidas. Creo no haber mencionado que ella se va a Londres de Erasmus también. 

Hemos hablado del tema larga y tendidamente, y afortunadamente coincidimos en opinión. Es una oportunidad de futuro que no hay que desaprovechar, y si es un año en lugar de medio mejor, ya tendremos tiempo de comprometernos más adelante. Con esto no quiere decir que la relación se haya acabado, ni mucho menos. Nuestra idea es continuar en la distancia. 

¿Que es  difícil una relación a distancia? Por supuesto (y hablo con conocimiento de causa), pero a nuestra manera de ver hay que intentarlo. Luego pasará lo que tenga que pasar.

Estos tres aspectos fueron los que más influyeron a la hora de tomar mi decisión. Después vendría la valoración de temas como los hobbies, la estructura de vida que tengo montada, los trabajos que tengo, etc. pero fueron temas menores y que tuvieron poca relevancia (al menos para mi) a la hora dilucidar mi marcha.

Son muchas cosas las que hay que valorar antes de irse, pero oportunidades como esta no se presentan muy a menudo, como se suele decir  el tren no te espera y hay que cogerlo.


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jueves, 2 de junio de 2011

¡Seleccionado!: dudas y más dudas


Durante el mes y poco que tuve de “reflexión” entre que hice la solicitud y salieron las listas de seleccionados, de mi cabeza emergieron decenas de dudas: ¿Qué le parecería a mi novia Cris si al final me daban la plaza? ¿Realmente tenía las narices, por hablar fino, para marcharme más de medio año a China, con una tradición, cultura e idioma tan distinto al nuestro? ¿Y mis padres? (que por cierto seguían sin tomarme demasiado en serio y luego se llevarían una sorpresa) y como estas otras tantas más.

Me dije a mi mismo que no tenía sentido alguno cuestionarse todo aquello sin siquiera saber si me darían una plaza, pero fantasear no está de más, y siendo sincero, no me daba muchas posibilidades a mi mismo de poder obtener la codiciada plaza.

Día 6 de Diciembre. Salgo de clase de Derecho Internacional Público dispuesto a ir a casa a comer, pero una vocecita dentro de mí me dice que mire la web de la Universidad, no fuera a ser que por casualidad hubiera salido la resolución con los seleccionados. Y efectivamente, una nuevo ítem aparecía entre toda la información del Programa Propi UAB:Llista de seleccionats enunciaba. Lo abrí temeroso de que junto a mi nombre no saliera la palabrita "SELECCIONADO", abrí el documento de Excel y busqué mi DNI…
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           ¡Vamos! – grité en medio de la biblioteca.

La gente que estaba estudiando me miró con una cara mezcla de asombro y odio, pero a mi me daba igual porqué ¡me habían seleccionado para ir a China! ¡A mí! No me lo podía creer. Llamé corriendo a mi madre, y ella si que se quedó estupefacta porqué en ese momento vio que se concretaba aquello de lo que se había estado riendo el mes último: su hijo mayor tenía altas posibilidades de acabar viviendo en China.

 Imagen de mi asignación de plaza de la Shanghai Int. Studies.Uni.

Ahora ya si, sin más reparos podía dedicarme a atender a todas y cada una de las dudas que habían aparecido en mi cabeza días antes.
 
Llamé a Cris, mi novia, para darle la noticia, y su reacción fue una mezcla de alegría y decepción, totalmente entendible hay que decir. Por una parte se alegraba mucho por la experiencia que sería para mi y el cambio que podría representar en mi futuro, pero por otro lado implicaba estar 6 meses separados, excepto puntuales visitas.

La reacción de mis padres fue un tanto similar a la de Cris, de sentimientos entremezclados. Se alegraron mucho, pero como era de esperar también hicieron su papel, me comentaron que me lo mirara todo bien, qué requisitos pedían, que si el chino, que si Shanghái está muy lejos, que si, que si, que si…

Y la pregunta más importante, ya que era la que concernía a mi mismo, ¿sería capaz de irme a 10.000kms de casa durante 6 meses sin mi habitación, mis amigos, mi novia, mis padres, mi fútbol, …? La respuesta de mi subconsciente fue rotunda: ¡SI!

Una vez resueltas estas tres dudas sumadas a alguna otra que eran más de carácter personal, ahora había que inmiscuirse en terreno pantanoso: la burocracia y el papeleo. Será el objeto de próxima (s) entrada.

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martes, 31 de mayo de 2011

¡Decidido a marcharme!: presento la solicitud.


Hola de nuevo, la verdad es que las casi 100 visitas en los dos primeros días de vida del blog me han dejado anonadado, así que muchas gracias a todos los que os dignáis a pasar por aquí otra vez.

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domingo, 29 de mayo de 2011

Primeros pasos: ¿Porqué Shanghai?

9833. Ese es el número de kilómetros que separan Barcelona de Shanghái (China), recorrido que voy a tener que hacer en poco más de dos meses.


Me presento: soy Borja, estudiante de ADE y Derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona. Tengo 21 años y vivo en Sant Cugat del Vallés.

Todo empieza el año pasado, un soleado y aburrido día del mes de septiembre en uno de los descansos entre clases.

- ¿Dónde nos vamos de Erasmus el año que viene? me preguntó Miquel.

- Ni idea, ¡pero bien lejos! exclamé yo en tono jocoso.

A partir de ese momento, y sin tomárnoslo demasiado seriosamente, empezamos a indagar someramente en los destinos posibles, convenios de la universidad con el extranjero, pasos a seguir, etc. pero siempre en el marco Europeo, ni se me había pasado por la cabeza otro sitio fuera de las fronteras delimitadas por una banderita de fondo azul y doce estrellas. Hasta que vimos una pestañita en la web de la Universidad, "Programa Propio UAB", ahí es donde realmente empezó todo.

Éste programa se centra en el ámbito extraeuropeo, y cabe decir que tiene destinos muy interesantes, entre los que encontramos: Berkeley en California, el Instituto Tecnológico Autónomo de México o la Universidad de Passo Fundo en Brasil, entre otros muchos.

De toda la lista de posibles destinos me llamaron mucho la atención dos en concreto: la Shanghai International Studies University y el Institute of Technology de Sydney. ¿Qué tenían ambos en común? En primer lugar, la enorme distancia que los separa de Barcelona, y en segundo lugar, el aumento de las expectativas para mi futuro si lograba estudiar un curso en cualquiera de las mencionadas universidades.

Dejé pasar 2 semanas, tiempo suficiente para meditar la conveniencia y las posibilidades reales que tenía de llegar a estudiar en alguna de ellas. Lo consulté en casa, y no me tomaron del todo en serio (yo tampoco lo hubiera hecho si estuviese en su lugar...). Finalmente, decidí que tenía más a ganar que a perder, y que almenos, lo intentaría.

Dicho y hecho, miré los requisitos de ambas: nivel de inglés medio-alto, salud, dinero para poder cubrir la estancia y ganas, muchas ganas de ir a la aventura. Sin embargo, hubo algo que dilapidó las posibilidades de la Universidad australiana: el TOEFL. Título de inglés del que no disponía, ni podría disponer en el plazo necesario para presentar la solicitud, de manera que el TOEFL, junto con los elogios que hacían algunos de mis profesores sobre el "tigre dormido" (China, para los que no conozcan la expresión) y la evolución que supondría saber el idioma chino hizo que me decantara por Shanghai.

Mucha gente me sigue preguntando que qué se me ha perdido a mi en China, que si no había nada más cerca y cosas por el estilo, pero aún quedando casi tres meses para marcharme, estoy seguro de que solamente la experiencia valdrá la pena.


¡BIENVENIDOS AL BLOG! en el momento que encuentre un tiempo muerto, seguiré con la segunda parte...

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