viernes, 9 de septiembre de 2011

La vida shanghainesa: no se vive nada mal...

Pues si, sigo vivito y coleando, cada día haciéndome más al estilo de vida shanghainés y conociendo a muuucha gente. Pero tenía el blog un poco abandonado, de hecho lo que os cuento hoy lleva dos o tres días de retraso, mañana prometo poner la otra parte, que estos últimos días han sido geniales y he hecho un montón de cosas con el grupo nuevo de amigos.


El sábado fue un día muy normal. Me levanté sobre las 10 de la mañana, mientras que a mi roomate ya le había dado tiempo de ir al parque a ver a los viejos hacer tai-chi (dicen que es un espectáculo digno de ver, así que un día de estos me levantaré temprano y lo iré a ver), hacer la compra en el Carrefour, desayunar y ducharse. Es un tío que aprovecha el tiempo, además come sano y estudia mucho, lo que se vendría a llamar una buena influencia. Hicimos arroz para desayunar/comer en la misma habitación con un aparatito muy majo que tiene Sasha para cocinar cosas y una vez desayunado y duchado me puse en marcha, que aunque no tenía nada en especial a hacer quería ver alguna parte que no hubiera visto de Shanghái (como si fueran pocas las que me quedan por ver…).

Foto de Pudong

El lugar escogido fue la Concesión Francesa. Las guías y la gente dicen que es un sitio muy bonito y muy tranquilo, contrasta con el resto de Shanghái, que está lleno de rascacielos, supongo que por aquello de aprovechar el espacio y meter 20 millones de personas en el menor espacio… Así pues, cogí el metro (que es el más largo de Asia y el tercero del mundo) en dirección a Hengshan Lu (Lu = calle). Tardé unos 30 minutos más o menos entre transbordos y esperas. Nada más salir de la estación ya ves que es un barrio completamente distinto: hay muchas casas de dos pisos o menos, con estilo arquitectónico europeo, bares cools, etc. . y a medida que vas caminando te das cuenta de que es una buena zona, de hecho está lleno de occidentales. Como tampoco me lo conocía fui caminando por calles y me impresionó especialmente una que estaba sólo dedicada a la música. Estaba llena de tiendas de violines, guitarras, baterías, escuelas de música, etc. 
 
Seguí caminando por una calle que se llama Huaihai Lu en dirección a People’s Square (el centro neurálgico de Shanghái). En ésta calle están muchas de las boutiques de marcas internacionales: Rolex, Cartier, Boss, Tiffany&Co., Zara, H&M, Columbia, Puma y así un largo etcétera. Por cierto, ahora que estoy con las marcas, ayer vi un puestecito donde vendían falsificaciones de Zara, lo que me faltaba por ver.
Acabé, después de 45 minutos caminando, en People’s Square, y para variar cené en un Pizza Hut porqué era lo que más me apetecía, además estaba la calle llena y me daba palo meterme en un sitio chino. Para beber pedí una cosa un tanto rara, Cocacola con nata y una bola de helado de chocolate encima… juzgad vosotros mismos. Y después para volver paré en una tienda de deportes a comprarme un skate por unos 120 RMB (13 euros), que la verdad es que me está siendo bastante útil para moverme por la ciudad. Llegué a mi parada y me fui al Starbucks que está a unos 10 minutos de la resi, a ver mis mails, Skype, Facebook, SdeShanghai y esas cosas del interneng.

Hasta aquí era un sábado normal, mis amigos no me habían dicho nada y eran sobre las 10pm. Pero de repente recibí una llamada de la hermana de una amiga mía de Barcelona, que ya me había dicho que estaba por aquí, que si quería salir, que estaba cenando con un grupo de españoles y un alemán. Obviamente acepté la propuesta, no se podía rechazar. Me fui a la resi rápidamente, me vestí un poco decentemente y cogí el taxi en dirección a no sé dónde me dijo María. Llegué al restaurante y había como 5 españoles/as y un alemán. Todos se presentaron, muy majos y simpáticos. Acabaron de cenar y ninguno se decidía, así que unos se fueron a casa porqué estaban cansados y María, otra chica, el alemán und me nos fuimos de fiesta. Pero no fuimos a cualquier bareto, no, fuimos al m1nt, el club más fashion de todo Shanghái. Hay que reservar antes de ir para estar en la lista, sino no entras. Y de hecho es un sitio que vale la pena porqué está en el piso 24 de un rascacielos con unas vistas que alucinas. De hecho en el pasillo de entrada a la sala tiene un acuario con tiburones de 70 centímetros. Entramos con otras dos chicas españolas que había por allí. No es un club para chinos, que digamos, los podía contar con los dedos de una mano. Era todo gente europea y americana: mejicanos, rusos, varios catalanes, ingleses, alemanes, franceses, etc. todos engalanados como en cualquier western club medio decente. La noche genial aunque los precios de las copas son los mismos que en España, 80 RMB por cubata o chupito. Cuando me cansé, taxi de vuelta a la resi por unos 25 RMB. 

La discoteca M1NT


Uno de los tiburones de la discoteca

El día siguiente no me levanté pronto porqué había quedado a la 1pm con mi amigo colombiano para ir a jugar unos partidos de fútbol. Llegué a la parada donde había quedado con él y fuimos en dirección al campo, que llegábamos un poco tarde. Allí me presentó a su equipo, casi todo latinos excepto un español. Y estuvimos jugando bien bien 3 horas contra varios equipos chinos. Pagas unos 50 RMB por jugar 3 o 4 horas con todas las bebidas energéticas que quieras así como agua fría a mansalva. Iré todos los domingos.

A las 4 me tenía que ir porqué una hora más tarde había quedado con Lucía, una chica china que ha estudiado filología española y que conocí a través de la Casa de España en Shanghái. Como ella se conoce la ciudad más que yo, me enseño la Concesión Francesa, pero bien enseñada. Fuimos a la biblioteca Cervantes, vimos Casa Pepe, tiendas europeas y un montonazo de occidentales. Como ya se hizo la hora de cenar me llevó a un restaurante chino con cocina de Sichuán, es decir, la cocina china que más pica. Pedimos un pollo con chile (no tenía ese nombre obviamente) que picaba como el demonio, de hecho aún tengo la lengua escocida, un poco de arroz frito y un plato con berenjenas picantes raras. Estuvo muy bueno y no muy caro, unos 100 RMB. Como ya suelo hacer casi cada noche, al volver a la resi cogí el portátil y me fui a mi Starbucks a tomarme mi cafetito y mi internet.

Comida sichuanesa: picante de co**nes

El día de hoy tampoco ha sido muy provechoso, pero como hasta el lunes que viene no empiezo las clases, tampoco hay prisa. Lo que si que tengo que decir es que he conocido más españoles y una chica italiana, a los que ahora estoy esperando para cenar. Y de hecho he ido a cenar y a la bolera, ha estado genial, son gente muy maja.

La bolera y Rubén

Mañana prometo poner la segunda parte, que como ya he dicho, esto está un poco atrasado y en los útlimos días ha habido mucho movimiento...

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viernes, 2 de septiembre de 2011

Aquí seguimos: casi una semana...

Aquí sigo, hoy me toca escribir desde un Starbucks porqué en la residencia el WiFi todavía no funciona...de hecho he estado esperando como media hora a que un chico (no chino) se fuera porqué se había apropiado el enchufe y yo tenía muy poca batería.

En fin, que puedo seguir contandoos mis peripecias por Shanghái. Entonces, la última noche del hotel fue normal, sin sorpresas ni nada que valga la pena remarcar, además del poco sueño que seguía teniendo por el maldito jet lag. Antes de meterme en la cama me planeé el día siguiente: me levantaría a las 9, me ducharía tranquilamente, bajaría a desayunar, volvería a la habitación a hacer la maleta otra vez y luego me iría en metro hasta la universidad (unos 40 minutos aprox.).  

Ja! Hasta lo de hacer la maleta todo bien, pero cuando llegó el momento de ponerse a caminar 500 metros en dirección a la estación vi que lo del metro no era muy factible... con 30 kilos repartidos en 3 maletas y con una chaqueta de por medio no era muy buena idea. Así que escogí la opción fácil: el taxi. Por una parte me encantan los taxis de Shanghái, coches antiguos y superbarato, y por otra los odio, los conductores están como una p**a regadera, conducen FATAL y pitan todo el día. Obviamente no tienes preferencia ni aunque estés cruzando un paso de cebra. El taxi tardó apenas 10 minutos en llegar a la uni por lo que me salió barato el viaje, unos 40 RMB (unos 4 euros y poco).

La habitación de la resi


¿La impresión de la residencia así a primera vista? pues no la mejor del mundo, porqué el edificio es bastante feo. Está pintado de un tono rosa apagado y un poco sucio por fuera. Pero entras dentro y cambia bastante. Además empezaba a haber un poco de movimiento internacional, cosa que me animó bastante. Había un par de chicas rusas hablando con el recepcionista y un inglés en una mesita improvisada donde hacíamos los tramites del registro con dos chinos que hablaban un inglés decente. No fue mucho problema hacer el registro, lo único es que yo estaba esperando una transferencia desde España para pagar la residencia y el curso, y todavía no me había llegado, pero no hubo problema, les di una paga y señal y más adelante pagaría el resto. Lo último que me dijo el chino fue:  

- your roomate is from..........................................Uzbekistán! -

¡Vale vale!¡Genial!¿Alguno sabe dónde está exactamente Uzbekistán? Mentira si habéis contestado que sí. Así que tocaba subir a la habitación a ver quién era el compañero. Abrí la puerta cerrando los ojos...pero no estaba. - Mejor, más tranquilo - . La habitación era genial, la verdad, además, como lo acaban de renovar entero los muebles son nuevos, la tele de plasma, las camas, los armarios, etc. así que no me puedo quejar de habitación.

De repente entró un rubio con ojos azules de metro noventa con cara de soviético, efectivamente, era Sasha, mi roomate. Pero de Uzbekistán no tenía nada por lo que fui comprobando luego, me hablaba de Ucrania solo, así que deduje que era de allí. Hay que decir que es buen hombre, tranquilo y un poco raro, pero majo al fin y al cabo, además habla chino muuuuy bien y esto equivale a una gran ayuda. Me quedé el resto del día por el barrio sin hacer mucho de provecho: vi qué había por ahí, y lo bueno es que como está cerca de un estadio de fútbol, tiene muchos restaurantes, bolera, billares y mi querido Starbucks, que creo que me va a ser bastante útil porqué en la residencia me hacen pagar 50 euros por tener WiFi, y me da mucho palo pagarlos, prefiero venir aquí y tomarme un café ya de paso.

Sasha se levantó a las 6 y pico de la mañana del día siguiente no se bien bien a qué hacer, pero yo seguí durmiendo hasta las 8.30 porque lo único que tenía que hacer ese día era ir al banco a ver si me había llegado la transferencia, y en caso afirmativo registrarme en la uni. Me levanté y al irme a duchar vi que no había agua caliente. Le pregunté a Sasha y me dijo que en lado sur del río Yangtsé (que atraviesa Shanghái) no tienen agua caliente a no ser que compren unos aparatitos a tal efecto. ¡Si hombreeee!¿Y en invierno cuando estemos a menos 5 grados me voy a duchar con agua fría? Pero no sufrais, que en realidad era sólo que como todavía estan acabando todas las reformas aun no funcionaba...¡Ufff!

La perla de Oriente


Me fui camino del Bank of China y no, la transferencia no había llegado todavía. Tenía un día entero por delante sin nada planeado. Decidí ir a ver el impresionante Pudong y el Bund, los dos lados más bonitos del río. Y la verdad es que vale la pena porqué todo el skyline del Pudong con todos los rascacielos construidos hace menos de 20 años coronados por la Perla de Oriente (la torre de TV) es bestial. Mientras hacía una foto del paisaje, un china y una china me preguntaron si les podía hacer una foto, y de allí me empezaron a preguntar que de dónde era, que qué hacía aquí, que ellos eran de Shanghái, que si bla bla, hasta que se cansaron y se fueron. Simpáticos ellos. Me estuve todo el día dando vueltas por Shanghái y por esas dos zonas, el Pudong es alucinante, todo está hecho a lo grande y a lo occidental, tienen un centro comercial que es dos veces un Corte Inglés de Barcelona o Madrid. Ya hacia las 9 volví y ni cené, que había comido mucho en un sitio por ahí en el Bund.


El Xianda College


Hoy a primera hora (con Sasha levantándose otra vez a las 6) he vuelto a ir al banco, y esta vez si, ya me había llegado. Tenía que sacar 18.000 RMB (2000 euros) para pagar la residencia y el curso de chino así que iba con un buen fajo de billetes bajo el brazo en dirección a la uni. He llegado al edificio en el que hacemos el registro los extranjeros y eso parecía la torre de Babel, había gente de muchos sitios, pero sobretodo de Japón, México y paises ex-soviéticos. Había que hacer como 4 cosas distintas, rellenar un application form, comprar un seguro, pagar el dinero y dar todos los papeles para que te hagan el carnet de estudiante (que se parece más a un pasaporte que a un carnet). Cómo no, lo he hecho todo al revés y he dado más vueltas que un tonto, pero supongo que es la gracia. Cuando me estaba yendo he escuchado un ¡...de Barcelona! de fondo, me he parado en seco y he ido a ver de dónde venía eso. 10 metros detrás mío había tres chicos, he ido de cabeza allí y me he presentado. Manuel de Colombia, Oscar de Barcelona y Carlos de México. Ya tenía alguien con quién compartir dudas y cosas.

Una vez ya tenía el carnet de estudiante me he ido a mi residencia a ducharme y en éstas me he encontrado a Óscar, y me ha propuesto ir a tomar algo. Obviamente hemos ido, hemos llamado a Manuel también para que nos acompañara y ha sido buena idea porqué es un tío divertidísimo. Además ambos estaban buscando piso así que ahora ya lo buscan conjuntamente, de hecho les he acompañado a mirar un piso cerca de la universidad. Vaya basura de piso, les pedían 5300 RMB al mes por 3 habitaciones y dos baños, pero el piso estaba en bastante malas condiciones. Luego hemos comido por fin en un restaurante chino, 3 platos y una agua por 30 RMB (3 míseros euros), además estaba bueno. Y ya después de comer hemos decidido ir al mercado de falsificaciones más grande que hay en Shanghai, en la parada de metro de Shanghai Science and Technology Museum.

¡Qué divertido ha sido! Óscar necesitaba unos polos así que hemos ido entrando a las tiendas preguntando por polos, y en una que nos ha gustado hemos preguntado el precio. Era una falsificación bien hecha de un polo de La Martina, nos ha pedido de inicio 600 RMB. Te ponen el precio en una calculadora y se trata de regatear a muerte, así que nos hemos reido y le hemos dicho que si, que por ese precio comprabámos el original casi. Entonces te da la calculadora y te dice: your price, how much? Manuel le ha puesto 30 RMB, la chica le ha dicho que si estaba loco, y entonces aquí empieza un proceso de regateo (incluso tirándote de la ropa) en el que te diviertes mucho, te vas de la tienda haciendo ver que es muy caro, hasta que el precio se ha quedado en 55 RMB, no está mal 5 euros y medio por un polo. Se ha comprado tres o cuatro. Hemos estado como cuatro horas allí en las que hemos conocido a Paco, un español de Málaga que lleva 12 años aquí y sabe de qué va el tema y que nos ha explicado muuuchas cosas y consejos. Además estaba su hija con una amiga que también vienen a estudiar a la SISU, así que nos las ha presentado.

Yo me he enamorado de unos Sebago pero no los hemos podido bajar de 150 RMB, y me daba palo pagar ese precio. Eran bastante decentes pero otro dia será. Más tarde, justo antes de irnos y después de estar más rato hablando con Paco, hemos mirado una tienda de gafas.

El mercadillo mencionado


Manuel se ha probado unas RayBan y el vendedor le ha dicho que 100 RMB, a lo que ha empezado el proceso de negociación otra vez hasta llegar a los 20 RMB, pero al vendedor se le ha girado la pinza y ha salido cagándose en la madre de Manuel porqué no se las había comprado. De repente le ha pegado una patada diciéndole: Fuck you, stupid y se ha empezado a encarar con Manuel, pero no es buen sitio para meterse con un chino porqué hay mucha mafia por allí y te salen 15 de algun sitio y la has liado. El 6 día no mola ir a la comisaría así que nos hemos ido mirándole con mala cara al imbécil y maleducado del vendedor. Era para pegarle, pero no vale la pena. Así que hemos vuelto cada uno a su casa y ellos dos salían de fiesta, yo hoy estoy cansado, mañana seguramente sí que saldré.

Como podeis ver de momento todo va empezando a ir genial ahora que ya conozco un poco más de gente. Y supongo que cuando empiece clases será aún mejor (empiezo el día 7).

Seguiremos informando...

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martes, 30 de agosto de 2011

4 días en Shanghái: casi sano y salvo

Como ya visteis, el primer día fue frenético y dejó el listón alto, por lo que éstos últimos 3 días no he podido seguir el mismo ritmo ni por asomo. De hecho no tengo gran cosa que contar porqué el domingo y el lunes no me moví del hotel más que para ir al Carrefour a comprar agua Evian (y no, no es que sea la pijada de comprar agua Evian sino que no me fiaba mucho de las otras marcas además de la Nestlé).

Os cuento: el domingo, después del ajetreado día anterior, decidí tomármelo con más calma y dormir todo lo que no había dormido hasta entonces, así que me quedé durmiendo hasta las 4 de la tarde. Como era una hora que ni para comer ni para cenar, bajé al Carrefour a comprar merienda. Mala idea. Compré unas uvas y un par de paquetes de Oreo, y claro, supongo que al cuerpo esa mezcla no le sentó muy bien. De manera que al cabo de 3 o 4 horas me empecé a encontrar un poco mal de la barriga. ¿Genial, no?

Jufeng Lu Station

Pero eso no era todo. Para más colmo, la combinación de haber dormido tropecientas horas junto con el jet lag me impidieron coger el sueño hasta las 6 de la mañana. Fue horrorosa la noche. De hecho a las 4 de la mañana bajé a recepción a que me dieran una botella de agua, pero no es muy buena (de aquí viene lo que os he dicho de las botellas de Evian...). Y claro, una vez cogido el sueño no paré hasta las 3 de la tarde del lunes otra vez. Seguía sin encontrarme del todo bien así que decidí descansar y no moverme del hotel más que para comprar un poco de fruta para no morirme de hambre.

Poco a poco me he ido mejorando (con la ayuda de medicinas, claro) y hoy ya me he levantado a la hora normal, he desayunado en el hotel y me he dispuesto a ir a mi universidad, a ver qué se contaban. Ha sido otra aventura. He tenido que coger 3 lineas de metro, pero como soy tan guay me he dicho - bah! ¿Porqué no dejas el mapa en el hotel? tampoco lo vas a necesitar... - ¡Jod*r si lo necesitaba! He llegado a la presunta estación más cercana a mi uni, y tenía dos direcciones a las que podía ir. He escogido la derecha. Bad choice. Una hora más tarde me he autoconvencido de que probablemente era la otra dirección, y así era. Una vez he vuelto a la estación del principio, he tomado el camino hacia la izquierda y en 5 minutos estaba en la resi de mi universidad. El rato de caminar que me hubiera ahorrado si hubiera cogido el mapa...

La entrada de mi uni

Una vez allí tampoco tenía mucho que hacer porqué la uni en si estaba cerrada y sólo me quedaba preguntar si mañana ya me podría trasladar allí. Me han confirmado que sí, que mañana podría quedarme ya. He dado una vuelta por los alrededores, he visto el campo de futbol que hay, el gimnasio, la piscina (todo visto desde fuera) y vuelta a la estación de metro dirección al hotel, que por la tarde había quedado con una chica china/española para que me enseñara un poco la Concesión Francesa.

Me encontraba mejor, pero tampoco estaba para tirar cohetes, y a medida que volvía hacia el hotel me encontraba un poco peor, así que he decidido posponer la visita a otro día. He llegado al hotel sobre las 4 de la tarde y he visto que en mi móvil chino había un mensaje de un amigo mio de UK diciéndome que había llegado bien a Xi'an (ciudad cerca de Shanghái, o no tan cerca) y que en cuanto se estableciera me llamaría para venir aquí. He descansado un poco y he ido a comprar cena. Me podría haber quedado en el hotel, pero la verdad, no me apetecía para nada comida china. He ido al McDonalds que está a dos paradas de mi hotel, en un centro comercial que tenía tooodas las marcas occidentales (McDonalds, KFC, Haagen Dazs, C&A, EF, etc.). Supongo que el McDonalds no era lo que mejor le iba a mi barriga, pero es lo único que me entraba. A todo esto me gustaría que supierais el precio del Menú Big Mac (para los asiduos a los fastfood), 24 RMB, oséase 2,5 euros por el Big Mac, las patatas y la Coke. Y no, no estaba para nada malo. Además, puedes llamar y te traen el McDonalds a casa.

El McDonalds de Jinqiao

En definitiva, que mañana en teoría empieza mi vida universitaria. Y tengo ganas de que empiece porqué en realidad, 4 días solo por aquí estan bien, pero mejor con compañía. A ver qué tal se presenta!


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sábado, 27 de agosto de 2011

La aventura ha empezado: día 1

No puedo creérmelo, por fin estoy en Shanghái, escribiendo la primera entrada de la aventura en la habitación de un hotel en Pudong con una Coca Cola y unas Chips Ahoy! compradas en el Carrefour (sí sí, Carrefour) de al lado del hotel. Son las 8 de la noche por aquí y ya está bastante oscuro.

Han sido dos días muy largos (contando que he estado 13 horas y media metido en un avión...). El jueves a las 4 de la mañana estaba ya de camino al aeropuerto de Barcelona, despidiéndome tanto de mi novia como de mis padres y a las 6.30 cogí el vuelo dirección Bruselas. Llegué a Zaventem Brussels hacia las 8.45. Me esperaban 5 horas en al aeropuerto sin nada más que hacer que dormir, comprar desayuno o mirar como despegaban los aviones, pero con ayuda del Ipod se pasó un poquito más rápido. Así que a las 13.00 estaba embarcando en el avión de Hainan Airlines, del que no tengo queja alguna pues era suficientemente espacioso, junto con que no tenía nadie al lado y que me tomé una pastilla que acababa en ...zepan hizo que no fuera un vuelo eterno de once horas y media.

Shanghái desde el avión

Ding dong. "We will land in about 15 minutes in the Pudong Airport of Shanghai". Genial, solo me he despertado dos veces en el avión, una para cenar y otra para ir al baño. 7 de la mañana en el aeropuerto de Pudong, en la frontera, y encima me habia dejado el papelito que había que entregar en aduanas en el avión, así que vuélvelo a hacer otra vez. Pero en 10 minutos ya era libre y de camino a los taxis. Taxis viejos, modelo Volkswagen Santana y con taxistas que hablaban nada de inglés. Por suerte llevaba la dirección del hotel y el teléfono escritos en chino, y aún así se ha perdido y ha tenido que llamar al hotel, así que imaginaros...

He pagado unos 150 RMB (16 euros aprox.) por un viaje de casi 30 kilómetros, en España sería impensable ese precio por tal viaje. En fin, que por fin he llegado al Holiday Inn Express Jinqiao, en el que si que hablaban un poco de inglés, he podido hacer el check-in antes de la hora y he estado en la habitación pegándome una ducha y descansando. Hay que decir que el calor es bochornoso y nada más salir de la ducha vuelves a estar empapado, a no ser que te quedes en un sitio con aire acondicionado.

Sobre las 11 de la mañana y un poco más descansado, me he armado de valor y he ido a dar una vuelta por los alrededores, para ver que había por allí. Lo más cercano es un Carrefour, en el que he comprado cuatro guarradas y una pasta de dientes (me la olvidé en casa), y un KFC . He decidido andar algo más que 30 metros y me he metido por las calles cercanas. Como estoy en la zona nueva (Pudong) y no muy cerca del centro, no había grandes tiendas, era todo tiendecitas, real-estates, paradas de comida y bancos.

Vistas desde el hotel

Precisamente con los bancos he tenido mi primer contacto con los chinos, pues me tenía que abrir una cuenta para poder moverme por aquí. He entrado al Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) preguntando si alguien hablaba inglés, ha venido un chico que lo chapurreaba y le he dicho que quería abrir una cuenta. Me ha pedido el pasaporte y me ha hecho poner el nombre, dirección y teléfono, pero claro, al no hablar inglés no me ha explicado demasiado de qué iba el tema, así que a la que se han girado me he ido corriendo. No me fiaba.

He vuelto al hotel y he llamado a un amigo de mi madre que trabaja por aquí, hemos quedado para comer en un restaurante italiano (hay que ir a lo seguro el primer día) de buena calidad y precio. Eso sí, estaba en la otra punta de la ciudad, cruzando el río, y he tardado como 45 minutos en taxi (a unos 106 RMB). Me ha estado comentando cosas de Shanghái, explicando su trabajo, consejos, preguntas que yo tenía, en definitiva, una comida agradable y productiva.

Me ha dejado por allí, porqué bien bien no tenía ni idea de dónde estaba. Gracias a eso he tenido que buscar una estación de metro (no es muy difícil encontrarlas...) y he pensado que sería buena idea dar una vuelta por el centro. Así que he ido a la parada de People's Square, algo así como la Plaza Catalunya de Barcelona, solo que más grande. Junto a ésta plaza hay una calle larguísima y llena de tiendas de todo tipo y centros comerciales al más puro estilo del Corte Inglés. Cabe decir que hasta el momento había visto unos 7 u 8 occidentales, no más. Supongo que por esa razón cada dos minutos me paraba una mujer de moral distraida para ofrecer masajes y otro tipo de servicios, así como hombres ofreciéndo sexo, masajes, tiendas...lo que necesitara, vaya. En el fondo me lo he pasado hasta bien rechazando a tanta gente, es como que eres diferente.

People's Square

Como estaba en el centro he tenido la magnífica idea de pensar que por allí sabrian más inglés.  Estaba equivocado. He entrado en un Bank of China y chapurreaban el mismo inglés que el banco anterior, solo que un poquiiito mejor. Así que finalmente me he abierto la cuenta con su correspondiente tarjeta de débito en 15 minutos y pagando 20 RMB por la gestión.

Pero todavia me quedaba otra tarea antes de acabar el día: conseguir una tarjeta SIM china, a poder ser con internet o Blackberry service. Después de patearme medio Nan Jing Lu (la calle esa llena de tiendas) al final de todo he encontrado una tienda con China Mobile, que era la compañía que me interesaba. Rapidamente ha venido un chino a atenderme chapurreando el inglés otra vez, pero vaya, lo suficiente para hacernos entender. Me ha pedido el pasaporte y le he preguntado por el precio y los servicios. Me ha dicho que 200 RMB (20 euros) por 500 minutos en llamadas más 0'1 RMB por mensaje y 0 RMB por recibir llamadas internacionales. A lo que le he contestado que me parecía caro y que si no tenían  una tarifa más baja, que no necesitaba 500 minutos. Ha tardado 2 segundos en bajar el precio a 150 RMB. Yo buscaba servicio Blackberry pero se ha inventado algo de que los 3 primeros meses no se puede tener o algo así. Como soy medio bobo he aceptado el precio y encima sin internet. La próxima vez no me pasa, me largaré diciendo que me parece muy caro; seguro que viene bajando el precio, ya he visto que funcionan así por aquí... pero vaya, ya tenía mi tarjetita SIM china, casualmente de la compañia competidora (China Unicom) y comprada en la tienda de China Mobile...

Una vez con mi comida en un restaurante italiano, el paseo por el centro, mi cuenta y mi tarjeta, me he dispuesto a volver al hotel, ésta vez en metro, que si uno se acostumbra a los taxis al final se arruina. Además, el precio de un viaje en metro es ínfimo: está entre 1 y 6 RMB (0,1 y 0,6 euros), así que sale a cuenta. He tomado la línea 2 hasta Century Avenue y allí transbordo a la línea 6 hasta Jufeng Road, que está a cinco minutos del hotel.

Para que veais que lo del Carrefour no es broma...


En definitiva, que aquí estoy, sano y salvo, escribiendo desde la habitación del hotel con un poco de vistas a la Perla de Oriente y al Grand Hyatt después de un día entretenido, productivo y sorprendente.

P.D.: los chinos conducen muuuuuuy mal, pitan cada dos por tres y los pasos cebra se los pasan por el arco del triunfo...

Seguiremos informando!!














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lunes, 22 de agosto de 2011

Cada vez está más cerca: cuatro días...

La verdad es que dije que escribiría cosas sobre Malibú pero no tuve ocasión porqué la casa donde vivía no tenía internet y estos últimos días he andado liado, así que éste es el último post antes de mi partida a tierras asiáticas, donde realmente empezará la parte "interesante" del blog.

Después de las tres semanas en Estados Unidos, y unos días de descanso en Barcelona y la Costa Brava, estoy preparando ya las últimas gestiones. Ayer reservé el hotel para los cuatro primeros días, un Holiday Inn en el centro de Shanghái que parecía bastante decente. Con esta reserva y unos papeles que fui a buscar a la universidad sobre un "certificado de estancia", diría que lo tengo todo, solo me queda hacer la maleta y subirme al avión.

A decir verdad, no estoy muy muy nervioso por ahora, pero supongo que a medida que pasen los días irá en aumento. De hecho, son más ganas que inquietud. El viaje, como ya he comentado más de una vez, tiene una parte triste y otra no tan triste. Muchos vínculos me unen a Barcelona y Sant Cugat: mi família, mi novia, mis amigos, mis compañeros, etc. y sé que no será fácil, pero por otro lado se me presenta una experiencia de "once in a lifetime" (que dirían en Malibu) que quiero aprovechar y disfrutar.

Éste es el último post que escribo desde tierras europeas. El próximo será ya contándoos que estoy sano y salvo en un hotel de Shanghái, y que estoy apunto de empezar mis peripecias por la Perla de Oriente.



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jueves, 4 de agosto de 2011

Primera semana: This is California

Pretendía escribir más a menudo, pero las circunstancias no han sido las más óptimas para ello. De hecho, tengo tantas cosas a explicar, que no se ni por donde empezar. 

Lo lógico será que empiece por el principio.

La noche del 20 de julio estaba durmiendo en un hotel de Madrid junto con la mayoría de estudiantes que volaban conmigo de Madrid a Los Ángeles. Nos levantamos pronto por la mañana y tuvimos el primer contacto, bastante escueto y tímido por cierto, a la hora de desayunar. En esos momentos nadie conoce a nadie y se hace difícil decir unas palabras, pero poco a poco va aumentando la confianza, y con ella la distensión, de manera que llegamos al aeropuerto de barajas a las 8 de la mañana del 21 de julio. 

El primer avión salía a las 11.05, con lo que tuvimos tiempo de sobra de facturar las maletas, rehacer algunos ESTA, comer algo y finalmente meternos en el avión de American Airlines que nos llevaría al aeropuerto internacional de Miami. Son casi 9 horas de avión, y lo cierto es que se hacen eternas, por muchas películas que te pongan, bebidas te ofrezcan o comidas te den. Durante esas horas aprovechamos para conocernos un poco mejor todo el grupo (unos 15 estudiantes españoles y un servidor), aunque siempre hay gente más abierta con la que tienes más conversación.


Finalmente llegamos a Miami, 14.15 hora local, y con ello ya viene la primera tanda de "desvariación" de horarios, pues son 6 horas menos que en España. Despues de pasar los exhaustivos, para mi gusto un tanto excesivos, controles de seguridad del aeropuerto y aprovechando que teníamos 3 horas entre conexiones, fuimos a comer alguna cosa a modo de cena/comida. Los niños empezaban a estar cansados, y yo otro tanto de lo mismo, así que embarcamos y tuvimos un plácido vuelo de Miami a Los Ángeles. Esta vez era la mitad, solo 4 horas de viaje, pero tres horas menos que en Miami con lo que la segunda "desvariación" estaba servida.

Llegamos molidos al aeropuerto de LAX, 20.15 hora local, y allí nos esperaba una Program Leader encantadora para acompañarnos al hotel donde nos alojábamos por una noche.

En la mañana siguiente empieza el curso en si. Ya despiertos todos y un poco groguis por el jet lag fuimos camino al Malibu High School, donde iban a tener la primera toma de contacto con sus profesores y otros estudiantes de Hong Kong, Italia y Austria. Se tarda aproximadamente una hora en llegar a Malibu desde LA, pero lo cierto es que el camino vale la pena, porque íbamos con el autobús por la Pacific Coast Highway, una autopista que recorre toda la costa y que tiene unas increíbles vistas al mar.


Fue un día muy intenso pues los chicos tuvieron que hacer el placement test, con el que se veía el nivel de cada uno y así separarlos en grupos. Seguidamente tuvieron clase y luego fuimos a la Zuma Beach a pasar el resto del día, incluso comimos allí. Pero como los días en Estados Unidos parece que tengan menos horas, a las 6 estábamos en casa. Nos esperaba un “gran” fin de semana con la host family…

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martes, 12 de julio de 2011

Nueva filial del blog: M de Malibú

Hace varios días que os tengo abandonados, y no es porque yo quiera sino más bien por falta de temas. Pero pensando un poco (y como ahora ya estoy de vacaciones, tengo tiempo para ello) he encontrado otra veta de la que sacar temas. Desde Los Ángeles intentaré ir haciendo lo que era el propósito original de éste blog, escribir asiduamente sobre las vivencias en Shanghái, pero durante tres semanas escribiré sobre las vivencias en California, de manera que el blog pasará a llamarse temporalmente M de Malibú.


¿El porqué? Pues como ya expliqué hace un par de entradas me voy a California, y más concretamente a Malibú, ciudad famosa por series como Los Vigilantes de la Playa o Two and a Half Men. Voy a hacer de monitor de niños de 14 a 18 años con Education First.


Voy a estar en una casa con una familia americana a cinco minutos de la playa, en la calle Wildlife. No he estado nunca en USA y sinceramente, tengo muchas ganas. Es un viaje que llevo queriendo hacer desde hace años, y EF me ha brindado la oportunidad. La verdad es que el calendario que nos han montado los jefes de allí es genial: vamos a ver un partido de beisbol de los Dodgers, haremos surf en la Zuma Beach, Universal Studios, Disneyland Resort, visita a San Francisco y muchas otras actividades, así que estaremos entretenidos, tanto los niños como los monitores.

Voy a hacer unos 30.000 kilómetros en un mes y medio aproximadamente, pero no me puedo quejar.

Supongo que éste ya será un mundo más conocido para todos más que Asia. De todas formas, os explico qué hay que hacer para irse como turista a EEUU. No tiene mucho misterio, y de hecho, los únicos requisitos son: tener el pasaporte en regla y que no se te deniegue el ESTA.

El ESTA es el Electronic System for Travel Autoritzation, y simplemente es una especie de autorización que se nos da a los residentes de los países exentos de visa para entrar a USA. Se trata simplemente de ir a la página oficial y rellenar los datos a medida que nos los piden. Son datos personales y algunas preguntas, a mi modo de ver estúpidas, del estilo: ¿Tienes intenciones terroristas? . Obviamente hay que contestar que no (a no ser que alguno de los que me lea las tenga, cosa que dudo). Finalmente pagamos la tasa administrativa, que son 14 dólares y esperamos a que nos confirmen que podemos entrar a los Estados Unidos. Así de simple y sencillo.

Ahora ya hasta el jueves de la semana que viene no escribiré nada, que es cuando llego a Malibu si todo va bien.

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